El reto mayúsculo en cualquier proyecto de rehabilitación energética de edificios existentes no es solo mejorar la eficiencia. El verdadero desafío es hacerlo cumpliendo las exigencias crecientes del Código Técnico de la Edificación (CTE DB-HE), sin alterar la estética de la fachada (a menudo protegida) y, lo más crítico para el promotor o propietario: sin perder valiosos metros cuadrados de superficie útil interior.
Ante esta ecuación compleja, las soluciones tradicionales presentan limitaciones:
- El SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior) es excelente técnicamente, pero inviable en edificios con fachadas catalogadas, complejidad arquitectónica o falta de acuerdo comunitario para alterar la estética.
- El trasdosado interior resuelve el problema estético, pero penaliza directamente la superficie útil de la vivienda, un coste a menudo inasumible en zonas de alto valor inmobiliario.
En este escenario, el aislamiento térmico mediante insuflado en cámara de aire se erige como la solución técnica más equilibrada para prescriptores que necesitan resultados sin compromisos arquitectónicos.
Aprovechar el vacío existente: la estrategia «invisible»
La gran mayoría del parque inmobiliario construido entre los años 60 y principios de los 2000 dispone de cerramientos de doble hoja con una cámara de aire no ventilada y, generalmente, vacía. Este espacio, que actúa como un gran puente térmico, es una oportunidad para la rehabilitación.
La técnica del insuflado consiste en rellenar esta cavidad existente con materiales aislantes a granel de alta densidad mediante inyección neumática.
Ventajas clave para la Dirección Facultativa:
- Nula pérdida de espacio: Se aprovecha la estructura existente del muro. El espesor del cerramiento no varía.
- Respeto total por la fachada: Las perforaciones se realizan desde el interior o el exterior y se sellan, manteniendo la estética original del edificio.
- Mejora drástica de la Transmitancia Térmica (U): Dependiendo del espesor de la cámara y del material empleado (Lana de Roca, Celulosa, Poliuretano), se consiguen reducciones muy significativas de la U del cerramiento, facilitando el cumplimiento del DB-HE1.
- Rapidez de ejecución: En rehabilitaciones integrales, el insuflado es una partida de ejecución muy rápida (a menudo 24-48h por vivienda) que interfiere mínimamente con otros industriales.
Materiales Técnicos y Certificación
En Terpolar trabajamos exclusivamente con materiales certificados que garantizan la resistencia térmica a largo plazo y la seguridad:
- Lana de Roca: Excelente comportamiento térmico (λ bajas), incombustible (Euroclase A1, crucial para la seguridad contra incendios en fachada) y permeable al vapor de agua, evitando condensaciones intersticiales.
- Celulosa: Material sostenible con alta inercia térmica y capacidad higroscópica.
- Lana Mineral Blanca (Supafil): Óptima para cámaras donde se requiere un producto no hidrófilo e incombustible.
- Poliuretano (sistema de inyección): Para cámaras muy estrechas o irregulares donde se necesita una alta capacidad de expansión y sellado.
La importancia de la diagnosis previa
Para que un insuflado sea efectivo y cumpla con las expectativas de proyecto, no basta con inyectar material. Es imprescindible una diagnosis técnica rigurosa mediante endoscopia para verificar:
- La existencia y el espesor real de la cámara de aire.
- El estado de la cámara (limpia de escombros, mortero, etc.).
- La presencia de instalaciones que puedan dificultar el relleno homogéneo.
Con 35 años de experiencia y bases operativas en Osona y el Vallés, somos el partner técnico de confianza para estudios de arquitectura e ingenierías.
Ofrecemos soporte desde la fase de diagnosis hasta la certificación de la ejecución.
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